Bajo la sombra del Templo del Sol, el equipo se reunió para recuperar el Códice de Jade que había sido robado.
Pía dio el primer aviso: con un grito estridente desde lo alto de una palmera, señaló la ubicación exacta de los ladrones en el río. Tonatiuh se lanzó al cielo, girando sobre sí mismo para que sus plumas reflejaran un destello dorado que guio al grupo como un faro.
En el suelo, Coaco se deslizó en silencio entre los matorrales, usando su mimetismo para desarmar las trampas de los invasores sin que nadie la viera. Cuando los ladrones intentaron huir por el puente, se toparon con un muro imposible: Ayo se había plantado en medio, convirtiéndose en una roca inamovible que bloqueaba el paso.
Desde el aire, Cuauhtli descendió con un rugido de alas, recuperando el cofre con sus garras mientras los enemigos huían aterrados. Finalmente, Tenoch llegó al centro de la escena; extendió su mano para que el águila aterrizara y, rodeado por sus cinco compañeros, guardó el tesoro sagrado, asegurando que la armonía del valle volviera a reinar una vez más…
Nos vemos en la próxima edición para conocer a los personajes!!!